No cabe duda de que uno de los sectores que mayor importancia han alcanzado dentro del desarrollo económico occidental en los últimos treinta años ha sido el sector inmobiliario.
Las transacciones y las actividades relacionadas con la compraventa de bienes inmuebles han generado importantes beneficios que han contribuido notablemente en el índice de crecimiento de muchos países: se trata del incremento de los beneficios individuales de personas que invierten en este sector, pero también puede hablarse de todo el auge incomparable que constructoras, estudios arquitectónicos y de ingeniería han protagonizado en los últimos años.
Además, vinculado directamente a toda esta actividad económica, se encuentra el desarrollo del turismo y la explotación de áreas vacacionales que originan y renuevan constantemente pueblos y zonas de playa y montaña gracias a nuevas urbanizaciones, apartamentos, hoteles y toda una serie de negocios y de servicios que vienen implícitos a las actividades de turismo y de ocio.
La disponibilidad de una segunda casa no es hoy un lujo al alcance de muy poco s sino que, por el contrario, es una práctica cada vez más generalizada: un modo de pasar las vacaciones y también una manera diferente de invertir el dinero.